Francisco «Pancho» Jauregui

Francisco Javier Jáuregui nació en Suipacha el 1 de abril de 1985. Más conocido como Pancho, en 2009 comenzó con el sitio Sporting África para dar seguimiento y cobertura al fútbol africano. Se recibió de periodista en la Escuela Superior de Enseñanzas Deportivas y trabajó en Clarín y El Gráfico. Publicó en Revista Don Julio, Diario Perfil, Página 12 y Revista Potrero, entre otros, y participó en el libro “Un Picado en el Maracaná”. Cubrió el Mundial Femenino Sub 17 de Uruguay (2018), la Copa Africana de Naciones de Egipto (2019) y el Mundial de Beach Soccer de Paraguay (2019). A mediados de 2020 publicó su primer libro: «Fútbol Africano: crónicas, historias e investigación» con la Editorial Libro Fútbol. Actualmente forma parte del staff de The Line Breaker. 

Textos

Mi querida calle cortada

Cortada por las vías del tren está,

pero en ella hay vida, hay alegría,

también risas y sueños, caídas

La pelota rueda y un niño la patea,

golpea en un árbol que hace las veces de palo improvisado

y sale escupida, como expulsada

La pelota y el asfalto,

el botín gastado,

tardes enteras de tiempo pasado

Reta la abuela al niño por el ruido,

por el peligro de romper algo,

de molestar a un vecino

Se ubica en Suipacha, al oeste bonaerense,

cuna de La Suipachense,

y tierra de leche y quesería

Encuentro de amigos, recuerdo de infancia,

siempre la anhelo y nunca la olvido,

 es ella mi querida calle cortada .

Introducción Libro

Era fin de semana. Estaba en la casa de mis abuelos y el Mundial era el tema de conversación en todos lados; en la calle, en la escuela, en el club, en donde sea. La Argentina de Bati y Ortega estaba teniendo un gran rendimiento y empezaba a ilusionar a muchos, sobre todo luego de la desazón en el Mundial anterior en los Estados Unidos con el doping del Diego y la caída en octavos de final ante Rumania cuando nadie se la esperaba.

Pero sin saberlo, en aquel Francia 1998 comenzaría a nacer en mí el gusto por el fútbol africano. El seleccionado de España, la tierra de mis ancestros, la tierra desde donde habían venido mis abuelos paternos, se medía por la fase de grupos ante Nigeria y fue allí que me empezó a llamar la atención el juego africano, el desparpajo para enganchar de Okocha, la velocidad de Babangida por las bandas pero, sobre todo, la alegría que tenían esos muchachos para jugar y para festejar los goles.

A partir de aquel momento puedo afirmar que comenzó esta pasión por el fútbol africano. Cómo entender sino que, a partir de ese día, siempre en la Play Station eligiera seleccionados de África o clubes de Francia con predominio de jugadores del continente negro. No me importaba que Brasil tuviese a Ronaldo, Roberto Carlos y Rivaldo o Argentina a Batistuta, Verón y el Burrito, yo siempre prefería manejar al terrible M’Boma de los botines rojos que comandaba a los Leones Indomables de Camerún, liderar un ataque veloz de las Súper Águilas nigerianas con la calidad de Kanú, la habilidad de Okocha y la potencia de Amunike y Amokachi o bien el fino Marruecos de Hadji y Naybet.

Los años fueron pasando y esas elecciones se sucedían. Al Mundial siguiente, organizado en Japón y Corea del Sur, un seleccionado casi desconocido para el mundo futbolístico sorprendía al mundo entero venciendo 1-0 a Francia en el partido inaugural. Se trataba de Senegal, los Leones de Teranga, que de la mano del francés Bruno Metsu le ganaban al campeón defensor con gol de Papa Bouba Diop y un baile para el recuerdo eterno en el festejo.

Estaba en mi último año del secundario y para una materia había que realizar un trabajo final del tipo de una monografía. Aproveché el boom Senegal haciendo un repaso por su histórica actuación en ese Mundial siendo el segundo seleccionado africano en alcanzar los cuartos de final tras Camerún en Italia 1990. Tony Silva, Ferdinand Coly, Lamine Diatta, Salif Diao, Aliou Cissé, Fadiga, Diop y Henri Camara se volvieron nombres familiares para mí. Años después, ya como periodista y en un hotel de Buenos Aires, lograría entrevistar a Aliou Cissé, capitán y referente de aquel equipo, ahora entrenador del seleccionado mayor.

En mi época de estudiante universitario, al mismo tiempo que crecía mi gusto por el fútbol africano, la pasión se fue expandiendo a otros aspectos del continente hasta llegar a amar a África en su totalidad. A través de la lectura de muchos libros históricos y actuales, como así también viendo películas y documentales África me atrapaba y me atrapa cada día más. Desde 2009 trato de volcar toda esta pasión en mi blog Sporting África.

En septiembre de 2019 cumplí 10 años analizando e investigando sobre fútbol africano por lo que sentí que era la hora de plasmar todo ese trabajo y toda esa pasión en un libro. A pesar de que no hace mucho pude conocer algo de África, con viajes a Senegal (2015),  Marruecos (2018) y Egipto (2019), todo este tiempo de seguimiento y búsqueda me ha llevado a sentir un gran placer por transmitir el desarrollo del deporte más lindo del mundo en el continente africano.

El libro se estructura en dos grandes bloques: el primero conformado por diez apartados, si se quiere más generales, yendo desde los primeros pasos del fútbol en el continente hasta la problemática de las edades y las nacionalidades y pasando por la religiosidad, el fútbol femenino y las participaciones mundialistas, entre otros. En tanto que la segunda parte, se divide por zonas geográfricas del continente para contar historias de más de veinte países de África.

Fue por todo esto que decidí soñar este libro con historias del fútbol africano que hoy, luego de tanto esfuerzo y trabajo, se hace realidad y llega a sus manos. Así que a disfrutar…